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Historia

VUDÚ

FIGURAS DE ARCILLA Y ALABASTRO ATRAVESADAS POR CLAVOS Y PUNTAS, MUÑECOS DE CERA PRECURSORES DE LOS ACTUALES MUÑECOS DEL VUDÚ. LAS HUELLAS DE LA MAGIA VUDÚ HAN SIDO HALLADAS EN CIVILIZACIONES TAN ALEJADAS DEL CARIBE COMO EGIPTO O MESOPOTAMIA HACE NADA MENOS QUE TRES MIL AÑOS.

image001En el año de 1884, el entonces cónsul británico, Spencer St. John, escribió un libro en el que aseguraba que los ritos vudú consistían esencialmente en la comisión de infanticidios (con el subsiguiente banquete) en honor de una serpiente – dios. El argumento de dicho libro fue continuado en el siglo XX por el periodista sensacionalista, W. h. Seabrook, y por un jefe de policía norteamericano que residió en Tahiti desde 1915 a 1933. Pero la siniestra fama que procuraron estos relatos a la isla se convirtió, paradójicamente, en uno de sus mayores atractivos turísticos.

Para los investigadores A. Métraux y L. Mair, la palabra Vudú, que se supone designa a un tipo de brujería extraordinariamente siniestra, no se trata en realidad de brujería. Lea, gran erudito en el campo de la investigación de las artes mágicas, suponía que dicho termino se derivaba de gentilicio vaudois o vaudense, vocablo francés que de modo genérico designaba a la brujería y a la practica de la misma que se achacaba al grupo herético de los valdenses. No obstante, el termino Vudú tampoco es de origen francés, si no que procede de África Occidental, una deformación del termino yoruba que significa Dios, la religión de los esclavos originarios de Dahomey llevaron a Haití. Posteriormente se incorporaron a ella elementos del ritual cristiano.

Sin embargo, el ritual Vudú debe muy poco a cristianismo. Durante el mismo, se celebran sacrificios de animales y se usa su sangre con fines mágicos. Entre sus prácticas más conocidas aparece la utilización de muñecas o wanga, las que se clavan agujas para producir enfermedades e, incluso, la muerte. Es requisito esencial que las muñecas wanga hayan sido construidas por los sacerdotes (hounga) o las sacerdotisas (mambo), o bien que hayan sido hechizadas por ellos. La wanga representa a la victima y se dice que, clavando alfileres en sus órganos vitales, la persona puede terminar muriendo. Las muñecas han sido activadas y convertidas en a victima por llevar incorporada en ella algún resto material (uñas, dientes, pelo, sangre… ) de la misma, un trozo de una prenda o ropa de la cama donde duerme. Para el vuduista, si se quiere hacer daño a una mujer, nada mejor que conseguir sangre de su menstruación; o esperma en caso del hombre.

ORIGEN

El Vudú supone, en esencia, un complejo tratado de religión y magia, con ritos y símbolos desarrollados a lo largovudu2 de siglos y que hunde sus raíces en los principios de nuestra civilización. Entre sus practicas más usuales se encuentra el canibalismo ritual –con el fin de apropiarse de las cualidades del muerto-, e sacrificio de niños, el culto a la serpiente y las orgías sexuales, elementos que reconocemos en todas las religiones pre-cristianas del Próximo Oriente y el antiguo Egipto, zonas ambas, sorprendentemente, muy alejadas en el espacio y el tiempo del área donde en la actualidad pervive el culto Vudú, fundamentalmente en el Caribe, en la isla de La Española (Santo Domingo y Haití) y ciertos estados del sur de Norteamérica.

Los historiadores han identificado prácticas mágicas similares a las del actual Vudú hace ya miles de años. Los principios mágicos de simpatía o contacto, basados en el axioma de que “la parte es el todo”, no han variado desde que el hombre existe, si bien los medios de han sofisticado con el tiempo. De hecho se conservan numerosos documentos mágicos que prueban la existencia de practicas vuduistas ya desde el IV milenio a. C. en Mesopotamia. Hasta la fecha han aparecido numerosos amuletos, joyas con nudos mágicos, collares de cuentas, inscripciones en tablillas, encantamientos, conjuros y figuras de genios alados o extraños demonios. Semejante arsenal ha sido encontrado en excavaciones programadas o fortuitas, templos antiguos, tumbas removida, casas particulares y lugares públicos que nos remontan a civilizaciones perdidas en la noche de los tiempos. Incluso las pinturas de las cuevas del Paleolítico se han interpretado como elaboradas con el propósito mágico de poseer, atar o herir en la imagen a diferentes animales con el fin de poderlos cazarlos con mayor facilidad, una primera aplicación a la magia vuduista. Con la llegada de los documentos escritos, sorprende hallar encantamientos amorosos, protectores, profilácticos, mortales maldiciones y terribles conjuros que ponen en acento en quienes olvidan las promesas, profanan las tumbas, incumplen los juramentos a los dioses o, simplemente , son adversarios.

Algunos de estos ejemplos de utilización vuduistas de objetos mágicos pueden verse hoy en museos y colecciones mesopotámicas, asirio-babilónicos, caldeos, egipcios, griegos y romanos. Asimismo, todavía pueden contemplarse en las paredes de los templos egipcios y en los numerosos papiros mágicos que se conservan. A través de ellos se constata las mismas acciones que hoy siguen perviviendo: roturas, utilizaciones de colores, signos, nudos, ataduras, uso de materiales mágicos como el plomo o estaño, palabras de poder, sonidos y salmodias, puntas clavos mágicos y muñecas de cera, madera o papiro.

TEXTOS DE EXECRACIÓN EGIPCIOS

Desde las épocas anteriores al comienzo de las primeras dinastías, los egipcios fueron excelentes magos, exorcistas y astrónomos que unieron a sus practicas misteriosas el conocimiento de las leyes de la Naturaleza, unos conocimientos a los que llamaron Hekau, que –según las enseñanzas de Merikare- un dios elaboró para los hombres a fin de que éstos pudieran dominar las leyes de la Naturaleza. Entre los documentos mágicos que se conservan de esta zona figuran los denominados “Textos de Execración”, formulas escritas en figuritas con forma humana procedente de la necrópolis Sakkara –próxima a El Cairo- y que se conservan en los museos de Bruselas, El Cairo y el Louvre, en París. E material del que están hechas estas figurillas es arcilla o alabastro; su tamaño oscila alrededor de los treinta centímetros y presentan escritura hierática con tinta roja. Todas ellas pertenecen al imperio medio egipcio y muestran a los prisioneros arrodillados, sentados sobre sus talones, con los brazos atados a la espalda a la altura de los codos. Suelen tener también un agujero tras los brazos para pasar un cordel, y los textos que llevan inscriptos poseen maldiciones para quienes se atrevan a traspasar las fronteras egipcias. Además de atestiguar la practica de la magia de estado por parte de los faraones del II milenio a. C., estas figuras prueban la relación de país con la vecina palestina y la costa de Siria. Dichas figuritas precursoras de los muñecos de manipulación vuduista no son un hecho aislado, pues se conocen también los denominados “Textos de Mirgissa” y los vasos del museo de Berlín, que tuvieron las mismas características e igualmente fueron destruidos a propósito. La tinta roja con a cual están marcados simboliza a la sangre, a la que se ha atribuido desde antiguo el poder de contener y repeler al enemigo. El mismo principio de protección mágica aparecen en los Kudumos de la III Dinastía casita de Babilonia, documentos de la cultura caldea, la de la magia más potente de todas las existentes.

CANIBALISMO SAGRADO

Figuras humanas rotas parecen ser, en última instancia, sustitutos de personas que tal vez en su tiempo fueron sacrificadas con la finalidad de llevar a os dioses los mensajes de los vivos. Acaso fueron estas almas atormentadas por una muerte injusta, las que acumulaban un resentimiento que, trasformado en energía negativa, era aprovechado por el mago para proteger con ella los lugares donde las figurillas fueron enterradas. Además, no hay que olvidar que algunas aparecen con restos humanos, en sus día objeto de extraños sacrificios rituales. En este último caso se comían determinadas partes de la víctima, como su corazón o e hígado, para los antiguos la sede del valor o e sentimiento. A estos difuntos asesinados se les enterraba con las figurillas de enemigos a los que debían destruir (evidentes similitudes con muchas de las modernas prácticas de Vudú), o bien se usaban se resentida alma para acabar con sus asesinos o consultarles en el futuro tras hacerles “resucitar” momentáneamente. Dicho rito lo describe Homero en La Odisea, donde se narra cómo Ulises, queriendo regresar a su patria, no lo consigue, y es entonces cuando la maga Circe le indica que debe consultar al espectro de Tiresias, para lo cual “has de abrir un hoyo bastante profundo y libarás por los muertos una libación triple… Siéntate luego y empuñando la espada no permitas que las cabezas de los difuntos se acerquen mucho a la sangre vertida, hasta que aparezca Tiresias y te indique el camino que has de seguir para volver a tu patria a través del mar”.

JEROGLIFICOS CORTADOS, ENEMIGOS DESTRUIDOSvudu tex

Los arqueólogos han encontrado con frecuencia en las paredes de las tumbas y templos egipcios, así como en los escasos papiros conservados, jeroglíficos cortados deliberadamente. En la concepción mágica de aquellos tiempos late ya con la claridad la idea –que hoy defiende cualquier practicante del Vudú- de que la interdependencia creada entre la entidad viviente y su representación gráfica es de tal intensidad que lo que se haga al animal u hombre representado se esta haciendo en realidad al ser viviente. A estas creencias se atribuye una curiosa forma de “robo mágico” ocurrido en algunas tumbas egipcias como la de Ny-Ankh-Pepy, en Sakkara, que se basa precisamente en el convencimiento de que bastaba martillear una figura para paralizar a la persona que ella representaba; para matarla, se estimaba que era suficiente con borrar el nombre de dicha persona. Así se hizo con faraones egipcios como Hatsepshut y Akenatón. Algunos, incluso, pensaron en apropiarse de los beneficios del dueño de la tumba borrando de ella el nombre del propietario y sustituyéndolo por el del usurpador mágico. En ese sentido como han de leerse las tablillas mágicas que aluden a escenas de caza o muestran figuras encerradas en círculos mágicos. Estos actos de control mágico iban acompañados del atado de los prisioneros con nudos mágicos, danza y exorcismos nocturnos con sonidos de tambores, crótalos y melodías de diversas cadencias que se suponían daban vida a las figuras, activándolas en las tumbas de los que descansaban. Nada diferente, como vemos, a lo que hoy día llevan a cabo los sacerdotes vudú, y que entonces corría por cuenta de los Kheri-heb, capaces de “dar vida” o de quitarla a voluntad. Nada distinto de lo que ocurre en los cementerios de Haití, porque ya por aquel entonces, hace tres mil años, las rumbas se aseguraban con clavos y se recurría a las laminillas de plomo –metal mágico de Saturno, frío como la misma muerte, cubiertas de fórmulas mágicas, las más de las veces escritas al revés con la mano izquierda. A estas tablillas se le denominaba defixiones tabellae y se enterraban bajo la arena de la frontera de dos países enemigos, como Libia o Nubia. También asociada a las tumbas egipcias se atribuye una curiosa forma de “robo mágico”, basándose precisamente en el convencimiento de que bastaba martillear una figura para paralizar al sujeto representado en ella. Así ha quedado conservado en el Museo del Louvre en una estela en la que un sacerdote-escultor del imperio medio habla del secreto de la ejecución de las figuras: “Yo conozco el secreto de los jeroglíficos y sé cómo hay que hacer las ofrendas rituales. Yo he aprendido toda magia y nada me es oculto…” Pero si a importancia mágica de la representación gráfica data de antiguo, no menos antigua es la voz humana, el tono y la vibración sonora que se utilizan para dar vida a las figuras pintadas. Lo nombrado es lo que existe; la falta de nombre es la Nada. Para evitar utilizar los poderes de la magia onomástica, se mantenían en secreto los dos primeros nombres de cada individuo. En la magia negra de hace tres mil años era esencia el conocimiento de este nombre. Así en una fórmula mágica leemos: “Se ha pronunciado sobre la estatuilla de cera que representa a la persona, sobre la que se ha de escribir su nombre antes de actuar y sepultar en la tumba”. Cualquier sacerdote houngán del vuduismo sabría como llevar este proceso a cabo. También en el Papiro Lee, que contiene la narración de la conjura de harem contra el faraón Ramsés III, se habla de un acusado que se escondía para fabricar figurillas humanas de cera que llevaba el nombre de los soldados, a los que conseguía de este modo mantener en su puesto hasta la muerte. Y como no, también el color formaba parte de dichas ceremonias mágicas: el azul proporcionaba sintonía entre el amuleto y las fuerzas a las que convocaba; el rojo era maléfico en algunas ocasiones y en otras la fuerza de la vida y la sangre de oveja se utilizaba para escribir encantamientos tan explícitos como el que sigue: “Que se abra el sexo y la matriz de fulana y se desangre noche y día”. Colores benéficos eran el blanco –color de Horus- y el negro –color de la madre Isis-, y especialmente protector el verde.

Entre los muchos documentos antiguos que se conservan, hemos guardado para el final tres ejemplos excepcionales de los principios vuduistas ya presentes en la magia de hace tres mil años. Uno de ellos es el de las Figurillas de Tel Sandahanna, entre seis y diez ejemplares de plomo hallados en as excavaciones de Bliss y Mac Alister. Todas ellas aparecen con la mano sobre el pecho o detrás de la espalda, atadas con hilos de plomo, hierro o bronce, y algunas con los pies ligados del mismo modo. El segundo ejemplo viene dado por a impresionante figurilla de Ptolemais, una mujer con los brazos atados a la espalda, arrodillada. Su mayor originalidad radica en que todo su cuerpo está atravesado por ocho puntas: una en la nuca, dos en los ojos y oídos, una en el pecho, otra en el ombligo y otra última en los genitales. Si se recuerda alguna práctica vudú como la descrita por Otto Rene, en la que se utiliza una muñeca con ocho alfileres para matar a Eric Frazier, en 1802, la similitud resulta evidente. Un papiro mágico greco egipcio describe a la perfección como se utilizan estas figurillas: “toma cera y barro y moldea dos figuras, femenina y masculina.. Escribe sobre la figura de la mujer, sobre su cabeza, isee lao ithi oune, y sobre el oído izquierdo our mechan; sobre el derecho libaba oimathotho; sobre su rostro; amounabreo… Toma trece agujas de bronce y clávale una en e cerebro diciendo ‘yo te atravieso el cerebro’ dos en los oídos y dos en los ojos, y una en la boca y dos en las entrañas, y una en as manos, y dos en los órganos sexuales, y dos en las plantas de los pies… Toma también una lamina de plomo y graba en ella a misma fórmula y recítala, y atando la lamina a las figuras con un hilo haciendo 365 nudos, di luego como ya sabes ‘Abraxa sujeta’. Y ponlos junto a una tumba de un muerto antes de tiempo o uno muerto de forma violente…”  El último ejemplo de vuduismo de hace 2400 años se conserva en la Estela de a fundación de Cirene, escrita en caracteres griegos a finales del siglo VII a.C. Se trata de un documento oficial que nada tendría de especial a no ser por la advertencia que lleva impresa, una terrible maldición para quienes se atrevan a desobedecer al Consejo de la ciudad. La amenaza de los sacerdotes de entonces resuena con fuerza que el paso de los siglos no ha podido borrar. “… modelaron imágenes de cera y las quemaron allí mismo, al tiempo que se servían de la siguiente imprecación: el que no se atenga a este compromiso, que se derrita y disuelva como estas imágenes, él mismo, su simiente y sus propiedades…”.                                          


SOCIEDADES SECRETAS Y LA REVOLUCION CHINA

LAS SOCIEDADES SECRETAS Y EL TRIUNFO DE LA REVOLUCION CHINA DE MAO.

La historia del Partido Comunista Chino, de tanta incidencia en la sociedad internacional del siglo XXI, se diferencia del resto de organizaciones similares en que debió de actuar sobre una sociedad agraria fuertemente impregnada por la sabiduría tradicional; el triunfo de la revolución maoísta radica en haber incorporado a su concepción del comunismo elementos procedentes del confucionismo y ganado para su practica política a una parte de las sociedades secretas que, hundiendo sus raíces en la historia china, habían tenido desde el siglo XI un notorio protagonismo político.

} Los biógrafos de Mao Tse Tung coinciden en que este forjo lo básico de su pensamiento hacia los diez años; a esa edad se nutría de la abundante literatura popular china destinada a ensalzar héroes míticos, frecuentemente miembros de sociedades secretas de bandidos. Estos relatos –como por ejemplo el el Romance de los Tres Reinos y los textos sobre epopeyas de Las doce docenas de héroes del Lian Shan Po- estaban fuertemente impregnadas de confucionismo. Por entonces se produjo el movimiento anti-manchú, organizado por la sociedad secreta “Ka-Lao_Hui”, de la cual Mao era un fervoroso admirador. Loando en esta sociedad, Mao aseguró que “prefiero parecerme a un bandido que lucha contra el hambre y la injusticia social, antes que un emperador que las propagué”.

Esta sublevación le enseño tres cosas: La importancia de las sociedades secretas en la historia china, el papel de los campesinos como su columna vertebral y la estrategia guerrillera como método de acción. Tres enseñanzas que le serian muy útiles a lo largo de su vida política.

 

LAS SOCIEDADES SECRETAS CHINAS

 Desde la noche de los tiempos, los campesinos, para hacer frente a epidemias, invasiones mongolas, catástrofes naturales, etc., se agruparon en sociedades secretas de asistencia y ayuda mutua. A pesar de que no hay muestras de interrelaciones entre las sociedades corporativas y pre-masonicas europeas y estas sociedades chinas, ambas derivaron por los mismos derroteros: palabras de paso, ritos secretos, iniciaciones, división de afiliados en grados, secretismo. metafísica, significados y gestos distintivos. Ningún historiador serio duda hoy de tales sociedades –cuya trayectoria es imposible reconstruir en detalle al carecer todos ellas de documentos escritos y mantener todavía hoy el culto al secreto- constituyeron a partir del siglo XI un poder en la sombra.

La gran extensión de China hacía muy difícil la existencia de un gobierno central; incluso los mandarines locales tenían dificultades para controlar las extensas zonas asignadas. Todo poder oficial y sus representantes quedaban lejos para el campesino que, en cambio, podía ponerse en contacto fácilmente con el jefe de la sociedad secreta local y pedir ayuda o protección. La proximidad y la inmediatez fueron la garantía de éxito de las sociedades secretas chinas. Habiendo meditado sobre esto, tuvo ocasión de aplicar sus conclusiones por primera vez en la región de Yenan, situada al norte del país, en donde el partido comunista enfrento a Kuomintang (partido nacionalista) utilizando  las mismas técnicas empleadas secularmente por las sociedades secretas en sus guerras contra las dinastías reinantes. Mao reformulo estas técnicas, intentó –con mejor o peor fortuna- incorporarlas al acervo marxista y las llamo “guerra popular prolongada” e “insurrección armada de masas”. El hecho de que el eje de sus actividades fueran las comunidades campesinas y no las zonas industriales –pocas, pero existentes- en la costa, demuestra la poca ortodoxia de su practica marxista.

LA SOCIEDAD DEL LOTO BLANCO

Es imposible entender la historia china si no es siguiendo la trayectoria de la Sociedad del Loto Blanco, la más antigua y arraigada, hoy todavía existen. Fue fundada por un monje budista en el año 380 y, desde sus inicios, apenas conto con dieciocho miembros. Se trataba de una secta escéptica, cuyos miembros vestían túnicas grises y marchaban descalzos por los caminos. Su distintivo era una flor de loto blanca que lucían en la oreja. Setecientos años después la sociedad se había trasformado en una red clandestina de carácter político y anti imperial empeñada en el derrocamiento de los emperadores Sung.

Al producirse la invasión mongola, el “Loto Blanco” firmo la paz con ellos, pero pronto surgieron fricciones y la secta tuvo un papel importante en el aniquilamiento del poderío mongol y en la instauración de la dinastía Ming. Este proceso –estudiado concienzudamente por Mao- constituía una auténtica revolución campesina de carácter antiimperialista. A pesar de la victoria y el peso adquirido por el “Loto Blanco”, el nuevo poder Ming la proscribió en 1358. Sin embargo, continuó sus actividades clandestinas, especialmente en el sur… Durante trescientos años la sociedad permaneció en el más estricto secreto. A pesar de que muchos creyeron que se había extinguido, lo más probable es que se mantuviese su influencia sobre las pequeñas comunidades campesinas, evitando adquirir protagonismo a nivel imperial, y creciendo –sin duda- en la sombra. En 1760 dio muestras de mantener intacto su espíritu revolucionario, intento insurrecciones en varias zonas contra el emperador Chien Lung, que fracasaron y supusieron la ejecución sumaria para sus dirigentes. Pero a éste siguieron otros intentos que consolidaron el control en varias zonas de China. En 1807 era evidente que el sur de China estaba en sus manos y amenazaba gravemente el poder imperial.

El intento de las autoridades por cortar la influencia de la sociedad tuvo como respuesta la condena a muerte del emperador que,tras haber sobrevivido a dos atentados, fue asesinado en 1812, cuando entraba a la Ciudad Prohibida. Un cocinero manchú, miembro del “Loto Blanco”, fue el ejecutor. El verdugo imperial acabó pot sufrir la tortura de “las mil cuchilladas”, de reputada crueldad como consecuencia de un magnicidio. Dos años después, trescientos miembros de la sociedad asaltaron el palacio imperial y nuevamente la dinastía se salvó de puro milagro. Los supervivientes, todos fueron torturados hasta la muerte.

LA SOCIEDAD DE LOS PUÑETAZOS JUSTOS

A partir de ese momento, ante el vacío dejado por el “Loto Blanco” –que, una vez más regresó a la clandestinidad más absoluta- las sociedades secretas proliferaron. Nombres como la “Sociedad de las Cejas Blancas” la de los “Ocho Diagramas”, la “Sociedad de la Divina Madre”, los “Nube Blanca” o los “Fanáticos Blancos”, protagonizaron distintas conspiraciones, estableciendo puntuales poderes paralelos. Estas sociedades tenían su origen en jerarquías locales del “Loto Blanco” al que sustituyeron a lo largo del siglo XIX.

BOXER En 1900, varios de estos grupos se fusionaron, adoptando el nombre de la “Sociedad de los Puñetazos Justos”, que los occidentales conocieron como “Sociedad de los Boxers”. Su intención era preservar sus tradiciones y costumbres locales, ante la creciente influencia occidental; esto trasformo a los “boxers” en una secta xenófoba y antioccidental.

Los “boxers” creían en su invulnerabilidad y superioridad ante los occidentales y no fue sino hasta muy avanzadas las hostilidades cuando comprendieron que las balas penetraban en su piel y destrozaban sus cuerpos. Su nombre procedía de los gestos que realizaban en sus cultos y rituales.

En 1921 se funda el Partido Comunista Chino (PCCh). No hay huellas de la presencia de dirigentes del Loto Blanco o de otras sectas similares en este acto, del cual, por lo demás, las informaciones sobre asistentes y fechas son contradictorias. Sin embargo, no tardaran en irse incorporando.

A partir de 1922 el PCCh decide colaborar con el Partido Nacionalista (Kuomintang) de Sun Yat Sen. Las relaciones entre ambas formaciones serán coordinadas por el propio Mao. Este idilio durara hasta 1924, año en que surgirán las primeras desavenencias que culminaran tres años después con la orden de busca y captura emitida por el Kuomintang contra Mao. Pero el PCCh está lejos de la zona de control nacionalista; Mao combate en las provincias del Norte y logra captar para su causa a los jefes de dos sociedades secretas de bandidos, Yüan Wen Tsai y Wang Tso, que se incorporarán a la fracción militar del partido con seiscientos de sus hombres. Los dos habían participado en las insurrecciones de 1911 inspiradas en la sociedad secreta Ko-Lao Hui y, por tanto, tenían una no desdeñable experiencia en conducción de masas. Fue la primera incorporación, pero no la última.

LA SOCIEDAD DE LOS ANTEPASADOS

En julio de 1936, Mao Tse Tung, en nombre del Comité Central del Partido Comunista, se dirigió a los miembros de la “Sociedad de los Antepasados y de los Antiguos”, otra estructura secreta derivada de la sociedad Hung, conocida como “Triada”. Escribía Mao: “Esperamos, deseamos acoger con entusiasmo a los jefes de los Antepasados y de los Antiguos de todo el país, a los jefes de todas las logias de la montaña (…) a realizar con nosotros el proyecto de salvar el país” Muchos escucharon el llamamiento.

Zhu-de, que llegaría a responsable del Ejercito Rojo, y conocido como el “Napoléon chino”; Wu Chi Wang, que sería prominente miembro del Comité Central del partido; el propio Liu Chao Chi, que caería en desgracia tras haber alcanzado puestos de primer orden en el partido; Xi Zi Chang, otro destacado dirigente de la “larga marcha”, pertenecieron a la “Sociedad de los Antepasados”. Del mismo Chu En Lai, hijo de mandarines, se ha escrito que perteneció a la Triada. Algunos de ellos, como Zhu-de, una vez en el poder, reconocieron abiertamente haber pertenecido a la propia Triada, sin ruborizarse por ello.

SOCIEDADES SECRETAS, MEDICINAS OCULTAS

Hay elementos en el maoísmo que inducen a pensar en un sincretismo entre la tradición china y el marxismo ortodoxo. Del confucionismo, Mao aprende a incorporar su análisis de la sociedad rural y de la condición humana. Pero no sólo se siente atraído por la teoría y pasa a incorporar bellas imágenes poéticas a su propaganda comunista, sino que ensalza también sus realizaciones prácticas de la tradición china que han llegado hasta el siglo XX. En particular la acupuntura, ignorada por la medicina oficial occidental, incluso hoy en día.

En varios escritos glosa la eficacia de la medicina china y la acupuntura. Dice por ejemplo, en 1954: “La medicina china ha hecho grandes méritos por nuestro pueblo(…) si se le compara con la occidental advertimos que la nuestra tiene una historia de milenios y es seguida por más de quinientos millones de chinos (…) Lo más importante es que los médicos estudien también medicina china y que la medicina occidental no sea aprendida por médicos chinos”.

Y en otro discurso de 1959, añadió: “Cuando los americanos aun se comunicaban con señas, nosotros ya teníamos más de cinco mil años de cultura, entre ellas, la cultura médica, claro”. Es útil recordar que la medicina china parte de la base de la existencia de un “cuerpo sutil” o “cuerpo de energía” sobre el cual se opera a través de la acupuntura, no reductible a los esquemas del materialismo marxista. Además el conjunto de técnicas que emplean tienen su base metafísica directa del confucionismo. Así mismo los conceptos militares de Mao derivan, como ya hemos visto, de la practica milenaria de las sociedades secretas y, éstas a su vez, se remiten a las concepciones estratégicas expuestas por Sun Tzu en El Arte de la Guerra, otra obra impregnada por el pragmatismo lúcido y de principios de psicología confucionista. Este texto fue para Mao el libro de cabecera mientras duró la “larga marcha”.

Todo lo anterior hiso del comunismo chino algo aparte en relación con el movimiento comunista internacional. Esencialmente voluntarista, las “condiciones objetivas” tan tenidas en cuente en los partidos comunistas ortodoxos, contaban poco; la misma “larga marcha”era, sobre el papel, una locura. Mientras que los dirigentes comunistas rusos, rumanos, etc., vivían en el lujo y la abundancia y constituían –Milovan Djilas acertó al calificarlos- una “nueva clase”, burocrática y estabilizada, el comunismo chino creo una nueva clase política que tenía mucho de ascética: desde Mao al último guardia rojo, el “habito” era el mismo –el llamado en occidente “traje Mao”- En ese mismo proceso de la “revolución cultural” los guardias rojos no dudaron en utilizar los mismos castigos prescritos por las “Triadas” para golpear a sus enemigos: el corte de la coleta se convirtió en un castigo ominoso para los disidentes de fines de los años sesentas, como ayer lo fueron para los mandarines y los burgueses colaboradores con el poder mongol.

FRANCMASONERIA, CARBONARISMO Y MAFIA

Las sociedades secretas chinas (Triada, Hung, Loto Blanco, etc) tienen su equivalente occidental en la francmasonería, el carbonarismo y la mafia. al igual que el grueso de la francmasonería, las sectas chinas impulsaron y tuvieron un papel destacado en las “revoluciones democráticas y nacionalistas”, derrocando monarquías absolutas y abriendo el paso a regímenes liberales. La fragilidad de la burguesía china –unida a la invasión japonesa y a la estructura rural de la sociedad- hiso qu el Kuomintang no pudiera consolidar su poder y que las fuerzas campesinas organizadas en torno del PCCh terminaran imponiéndose. En este proceso, algunos de los hombres que participaron en las actividades del Koumintang en los primeros tiempos, pasaron al partido comunista y, entre ese contingente figuraron varios miembros de las sociedades secretas aludidas. En los partidos comunistas occidentales se produjeron fenómenos análogos, especialmente en el francés; algunos socialistas, adheridos secretamente a la francmasonería, pasaron al PCF en 1919-1922 y durante algunos años mantuvieron doble militancia. Finalmente el III Congreso de la Internacional Comunista declaró incompatibles teles filiaciones.

Los comunistas miembros de las sociedades secretas chinas nunca se encontraron ante una encrucijada semejante a la de los francmasones. Y si bien el maoísmo –en su momento de mayor radicalización- reprimió a las sociedades secretas, estas nunca terminaron de desaparecer completamente.

Tras la muerte de Mao, con la relativa liberación del régimen, se restablecieron buena parte de las instituciones y costumbres ancestrales. Las sociedades secretas de bandidos, de conspiradores políticos, no han desaparecido todavía, forman parte de la China de siempre.