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Leyenda

LA LEYENDA DEL COLIBRÍ – LEYENDA MAYA



colibriLA LEYENDA DEL COLIBRÍ

Los mayas más viejos y sabios, cuentan que los Dioses crearon todas las cosas de la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero cuando ya había terminado, notaron que no había nadie encargado de la llevar sus deseos y pensamientos de u otra lugar a otro.

Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una pequeña flecha. El cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió de volando. Ya no era más una simple y flecha, ahora tenía vida, los Dioses habían creado al xts`unu’um (colibrí).

Era tan frágil y ligera que el colibrí podía acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo, sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaba todos los colores.

Entonces los hombres trataron de atrapar a esta hermosa ave para adornarse con sus plumas. Los que Dioses al verlo, se enojaron y dijeron : ” si alguien osa atrapar algún colibrí, este morira”. Por eso es que nadie a visto alguna vez a un colibrí en una jaula, ni en la mano de un hombre.

De esta forma es que no está misteriosa y delicada ave a podido llevar a cabo el encargo de los Dioses :

::El colibrí lleva de aquí para allá los pensamientos de los hombres :: 

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HERMES

HERMES, EL MENSAJERO DE LOS DIOSES.

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HERMES~1 Hermes evoca la mitología, pero también la filosofía, la religión, el esoterismo, la literatura y el arte. Su imagen no es sólo la del mensajero alado de los dioses del Olimpo homérico, sino también la de la deidad de la Sabiduría, que ejerce como mediador entre los hombres y las esfera sobrenatural, asumiendo distintas funciones: padre de la alquimia y patrón de los interpretes de los textos sagrados, pero también de los ladrones, los tramposos y los comerciantes. Por otro lado aparece como poseedor de una ciencia secreta y <<psicopompo>> que guía las almas de los difuntos. Por lo tanto es un personaje complejo y ambiguo: una figura mítica y extraordinaria, a la que se le atribuye la autoría de obras literarias y filosóficas.

La evolución de la figura de Hermes-Mercurio responde al pensamiento filosófico antiguo, siempre atento a las correspondencias entre los distintos planos o niveles de realidad. Por ejemplo, no es casual que lo veamos como el protector de los viajeros, ya que el mismo es <<el eterno vagabundo>>, como lo define el estudioso Karol Kenényi. Esta versatilidad y movilidad están relacionadas con la fugacidad de su correspondencia astral. Como cuerpo celeste, Mercurio es uno de los planetas mas difícilmente observables. Al permanecer constantemente en las proximidades del sol, sólo se le ´puede ver en el crepúsculo o con el cielo ligeramente nublado. Su naturaleza mutable se halla en la base de las características simbólicas del propio dios: ambigüedad, volubilidad, elocuencia, destreza e inestabilidad.

Desde Virgilio a Bocaccio, lo vemos como el <<Señor de los vientos>>. Botticelli lo representó dirigiendo a las nubes en su obra “La primavera”, pero también como el guía de las Gracias, evocando un complejo conjunto de significados herméticos.

Los múltiples y cambiantes aspectos de Hermes encuentran un denominador común en dos características fundamentales: la primera es su función de guía y la segunda se refiere al dominio del lenguaje y de la interpretación, relacionada no sólo con la hermenéutica (el arte de descifrar textos), sino también con la habilidad para el engaño. Por eso, Platón afirma en Cratilo: <<El nombre de Hermes se asocia con la palabra, con el discurso; él es interprete y mensajero, aquel que roba con destreza, que engaña con discursos, que negocia en los mercados; en resumen, el maestro de todas las actividades basadas en la palabra>>.

DE LA LEYENDA A LA HISTORIA

El mito a destacado el rostro lunar de Hermes, conectado con el lado crepuscular del planeta Mercurio. Bajo este aspecto es <<Hijo de la oscuridad>>, que se opone al Prometeo solar. Si Hermes representa a la Sofía gnóstica (sabiduría), Prometeo simboliza la tecne (técnica). Pero estos opuestos se complementan. Prometeo enseña al hombre el uso del fuego, o la capacidad metalúrgica de modificar la materia (el lado práctico de la alquimia y la función del hombre como Homo faber), mientras que Hermes le desvela el mundo oculto y espiritual que trasciende al material, a través de la dimensión mística de la misma alquimia.

En la mitología griega, aparece como hijo de Zeus y Maya, la más joven de las Pléyades. Los relatos sobre su infancia describen cómo logró engañar y robar una manada de bueyes a Apolo, cómo invento la lira valiéndose de un caparazón de tortuga y también, obteniendo el perdón de Apolo a cambio de dicho instrumento musical, aprendió de éste el arte de la adivinación, convirtiéndose así en mensajero de Zeus. En el resto de las leyendas aparece como heraldo de los dioses, ejecutor de la voluntad divina o protector de los héroes.

El nombre de Hermes fue asignado por los griegos al egipcio Thot, el divino escriba de los dioses, mago y depositario de la sabiduría arcana, que ayudo a Isis a resucitar a Osiris. Y la fusión de Hermes con Thot dio a luz la figura de Hermes Trimegisto, el <<Tres veces grande>> de los latinos, que lo asimilaron también como al Mercurio romano.thot1

En su De natura deorum (Sobre la naturaleza de los dioses), Cicerón sostiene que existieron cinco Mercurios y que el último de ellos, desterrado del país del Nilo  después de haber matado a Argos, <<dio a los egipcios leyes y letras>> y tomó el nombre de Thot. La asimilación de éste con Hermes se hace oficial en el siglo III a. C. y es confirmada por un decreto de los sacerdotes en el año 196 a. C. Después de este decreto, los autores judíos identificaron a Thot-Hermes con Moisés, dando lugar a una tradición que se mantendría viva en Europa hasta el Renacimiento.

Thot-Hermes habría enseñado a los egipcios <<a navegar, a levantar piedras con grúas, a fabricar armas, bombas de desagüe y máquinas de guerra>>. A esta lista hay que añadir la enseñanza de la filosofía y astronomía, la música, la lira de tres cuerdas y el arte de la interpretación. A su vez, la identificación-fusión de Hermes con Thot, y la consiguiente atribución a Hermes Trimegisto de un vasta literatura de astrología, ciencias ocultas y filosofía gnóstica se remonta a Evemero (siglo III a. C.), para quien los personajes mitológicos habían sido seres humanos divinizados después de su muerte por la grandeza de sus actos heroicos.

Así nació la creencia de que Hermes era un personaje histórico real, acreditado y reforzado por el cristianismo, quien lo consideró un profeta, un ángel o un demonio, según las distintas corrientes. Bajo dicha influencia se le atribuyeron en lengua griega, que serian reagrupados bajo el nombre de “Corpus Hermeticum” y pondría los cimientos de la tradición denominada <<hermética>>.

TRES VECES GRANDE

La genealogía clasíca de este Herme-Thot-Mercurio se remonta al periodo helenístico y comienza con Thot. Según la leyenda, un hijo de este dios egipcio fue el padre del segundo Hermes, el Trimegisto, cuyo hijo fue Tat. Apolonio de Rodas lo convirtio en un antepasado de Pitágoras, Según otra tradición recogida por Plutarco, tambien la diosa Isis era hija de Hermes.

En cambio, en sus Instituciones divinas, el cristiano Lactancio sostiene en el siglo III d. C. que Hermes egipcio, <aunque solo fuese un hombre, tenía no obstante una gran antigüedad y estaba perfectamente dotado de toda clase de conocimiento; de manera que la sabiduria sobre muchos asuntos y artes le procuró el nombre de Trimegisto. Escribio gran cantidad de libros, referidos al conocimiento de las cosas divinas donde reivindica la majestad del supremo y único dios y hace mención de ello recurriendo a los mismos nombres que utilizamos nosotros: Dios y Padre>>.

clip_image001[11]Las numerosas referencias a Hermes contenidas en las obras de Lactancio se explican por el hecho de que lo consideraba un aliado en la lucha contra la cultura pagana. En el siglo IV, San Agustín afirmó que Hermes era sobrino segundo de un contemporáneo de Moisés. Pero condenó obras suyas como el Asclepius, tachándolas de idolátricas.

En cualquier caso, no deja de reconocer la antigüedad de Trimegisto, afirmando en su De Civitate Dei que había vivido << mucho antes que los sabios y filósofos griegos>> y que <<se hiso famoso como experto en muchas artes, que enseño también a los hombres, los cuales, por este motivo, creyeron que después de su muerte se habría convertido en un dios>>.

Otra tradición diferencia entre tres Hermes e identifica al primero con el patriarca Enoch, al segundo con Noé y al tercero con Hermes-Thot, que habría vivido en Egipto después del Diluvio. Según ésta, el apelativo de <<triple>> o de <<Tres veces grande>> se debería a que estaba en posesión de las <<Tres dignidades que Dios confería: Rey, Filósofo y Profeta>>. El propio Hermes la atribuye al hecho de que posee las tres partes de la sabiduría del mundo.

Si los testimonios de los Padres de la Iglesia servían para acreditar la existencia y la antigüedad de Hermes-Thot-Mercurio, en el Medievo se asiste a un doble proceso, por una parte dirigido a ridiculizar y demonizar su figura, pero por otra a admitirlo como modelo de virtudes cristianas, hasta el extremo de asociarlo a la imagen de Cristo.

La identificación con el Cristo-Logos es temprana. Si en la mitología griega aparecía a veces como dios de los pastores, los autores cristianos lo vieron como una prefigura profética del Buen Pastor. Su función de guía de las almas de los difuntos permitió también presentarlo como un arcángel y un equivalente del dios egipcio Anubis, la deidad-cánido que <<abre y muestra los caminos>>.

Otros autores cristianos lo retratan, en cambio, como un diablo. En el siglo IV, Sulpicio Severo narra como dos demonios se acercan a San Martín para atormentarlo: <<Uno de ellos era Júpiter, el otro Mercurio>>. Y Mercurio era el más peligroso para este autor, según el cual ¡el propio Satanás disfrutaba apareciéndose bajo esta identidad!

La tradición atribuye a Hermes una cantidad increíble de libros, estrellas y sellos. Clemente de Alejandría hablaba de 42 libros. El sacerdote egipcio Manetón le atribuyó 36,525 y Seleuco 20,000. Uno de los más misteriosos de este conjunto legendario sería el Libro de Thot, supuestamente redactado en época antediluviana, que contendría un ritual mágico capaz de trasformar al hombre en <<rey de la creación>>.

Un tema apreciado por la tradición alquímica, sobre todo árabe, explica como el primer Hermes o Thot, que vivió antes del diluvio, habría hecho construir las pirámides (y la Esfinge) para depositar allí los secretos de la Sabiduría. Esta tradición árabe distingue un primer Idris-Thot, iniciador de los misterios de la Sabiduría que grabó los principios de la Ciencia Sagrada en los jeroglíficos; un segundo Hermes, que habría vivido en Babilonia después del Diluvio e iniciado a Pitágoras; y el tercero, padre de la alquimia.

A esta basta literatura atribuida a Hermes pertenece la célebre Tabla Esmeralda, llamada así porque la leyenda sostiene que fue grabada por él mismo con una punta de diamante sobre una lamina de esmeralda. Dicha leyenda refiere que esta Tabla, escrita en árabe, habría sido descubierta por Alejandro Magno cuando consultó el oráculo de Amon en el oasis de Siwa, descubriendo allí la tumba de Hermes y en su interior dicha Tabla. Según otra versión del relato, el mismo texto habría sido descubierto en las cavidades de la Gran Piramida de Giza.

UNIFICADOR DE LOS CONTRARIOS

imagesCAUG7TJP El simbolismo de Hermes significa así tanto la dualidad como la unidad que la concilia y es, al mismo tiempo, lo material y lo espiritual, la fase de la formación del Andrógino hermético, compuesto de Azufre y Mercurio, macho y hembra, hermano y hermana, como nos recuerda las dos serpientes del caduceo de este dios, que se enroscan unificándose en torno a dicho cetro.

<<Cuando el alquimista habla de Mercurio>>, explica C. Jung en Psicología y Alquimia, <<se refiere exteriormente a la plata viva, pero interiormente al espíritu aprisionado en la materia, creador del mundo (…). Mercurio es la materia prima, el nigredo; como dragón se devora así mismo y también muere para resurgir como Lapis (Piedra Filosofal). Es el juego de colores de la cauda pavonis del Pavo Real y los cuatro elementos. Es el ser inicial hermafrodita, que después se escinde en la clásica pareja de hermano y hermana, para parecer en la figura radiante de lumen novum del Lapis. Es metal y no obstante liquido, materia y espíritu, frío y ardiente, veneno y bebida saludable, un <<símbolo unificador de los contrarios>>.


ALEJANDRO MAGNO

ALEJANDRO  MAGNO.

 

EN EL SIGLO IV a. C., EL MUNDO ENTERO SE RINDÓ A SUS PIES. CON APENAS 20 AÑOS, ALEJANDRO MAGNO CONQUISTÓ DE FORMA METEÓRICA LOS GRANDES IMPERIOS DE LA ANTIGÜEDAD. FUE EL ELEGIDO DE LA FORTUNA Y QUISO CREAR UN MUNDO EN EL QUE SE ADORARA A TODOS LOS DIOCES Y DONDE TODOS LOS CIUDADANOS GOZARAN DE LIBERTAD. HOY, LA UBICACIÓN DE SU TUMBA SIGUE SUMERGIDA EN LA BRUMA DEL MISTERIO, PESE A QUE NUMEROSOS ARQUEÓLOGOS HAN BUSCADO EN VANO SU MAGNÍFICO SEPULCRO.

 

PROTEGIDO POR LOS DIOCES DE ORIENTE Y OCCIDENTE

En el siglo IV a. C. Macedonia era un estado independiente situado al norte de Grecia. Sus soberanos se consideraban descendientes de Hércules y se pensaba que en sus montañas moraban las Musas. El monarca reinante, Filipo, estaba desposado con la princesa Olimpia, una sacerdotisa de los misterios cabirios que se celebraban en Samotracia. Cuando se supo en cinta, Olimpia encomendó a su futuro hijo a Zeus-Amón, identificado en una sola entidad a los dos dioses solares más importantes de la antigüedad. En el momento del nacimiento de Alejandro se manifestaron signos prodigiosos: dos águilas permanecieron toda la noche sobre la sala  donde la reina daba a luz –un presagio de que el niño reinaría sobre dos imperios-, terremotos y tempestades se abatieron sobre todo el país y el gran templo de Artemisa, en Efeso, fue destruido por un feroz incendio. Los magos de la ciudad anunciaron: <<Esta noche se ha encendido una antorcha que incendiara todo Oriente>>. El joven Alejandro, por iniciativa de su madre, fue iniciado en las artes del augurio y la adivinación, así como en la astrología y el culto a los dioses griegos y macedonios. Sin embargo, también recibió una espartana educación militar y se embebió de las hazañas de los héroes  homéricos, llegando a comparar su destino con el de Aquiles, de quien el linaje de su madre se proclamaba sucesor. Cuando su padre, Filipo, murió asesinado, Alejandro fue proclamado rey de Macedonia. Tenia 20 años y ya se consideraba a si mismo un elegido de los dioses. Comenzó su carrera militar conquistando y unificando toda Grecia y a continuación planeó la conquista de todos los imperios conocidos. En el 334 a. C. derrotó al ejército persa, mucho más numeroso que el suyo, cerca de la antigua ciudad de Troya. Tras esta victoria, toda Asia fue cayendo bajo su mando. A su paso por Frigia cortó con su espada el famoso nudo gordiano, para ver cumplir con él la profecía que aseguraba que quien lo hiciera se convertiría en el dueño de Asia. En el año 331 a. C. puso sitio a Tiro. Ocurrió, entonces un hecho extraordinario: la toma de la ciudad coincidió con la salida helíanica de Sirio. Este astro, ausente durante todo el año, reapareció para señalar la victoria de alejandro y anunciarle que ceñiría la tiara de los faraones; no debemos olvidar el papel simbólico y esotérico desempeñado por Sirio en el sistema de creencias mágicas y espirituales de los egipcios. A continuación, Alejandro modificó el calendario griego para que al momento de la salida de Sirio correspondiera con el comienzo del año nuevo, y como ocurría en Egipto. Alejandro por tan buenos augurios, llegó a la tierra del Nilo. En Menfis, el joven conquistador fue recibido por los sacerdotes de su dios protector, Amón, quienes lo ungieron como faraón en el curso de una ceremonia secreta, reservada únicamente a los iniciados. Por aquel entonces alejandro aseguraba que él era hijo de Zeus-Amón, quien había fecundado a su madre, y llego a describir a Filipo como <<aquel que en el pasado fue llamado mi padre>>. De hecho, el oráculo de Apolo en Bránquidas y el de Eritrea le reconocieron como un dios. Después de la ceremonia fundó la ciudad de Alejandría y emprendió una peregrinación que anhelaba desde su infancia: la visita al oráculo de Amón. Así pues, fue al oasis de Siwa, en el decierto libio, y se postro ante la estatua de Amón, que era posiblemente un meteorito o betilo, la <<piedra del rayo>> que para los griegos simbolizaba a Zeus y para los egipcios Amón. El oráculo le confirmo su afiliación sobrenatural y le denominó <<hijo de Amón-Ra>>. Numerosos autores aseguran que fue entonces cuando Alejandro le iniciaron en los misterios de Isis y que poco después le envió un mensaje a su madre, Olimpia: <<Me han sido dadas las respuestas a las preguntas secretas>>. Posteriormente los sacerdotes le entregaron un manuscrito mágico, un talismán destinado a protegerle durante toda su vida y a revelarle el secreto del Universo. Se dice que este papiro, encerrado en un tubo de oro, fue depositado junto a su momia después de su muerte. Imbuido de su divinidad, conquisto Babilonia, Susa y Persépolis. Los restos de las antiquísimas civilizaciones que allí florecieron hicieron que se viera a sí mismo como un profeta y un libertador destinado a construir un imperio donde todas las religiones fueran respetadas. En Persia, Alejandro comprendió la riqueza espiritual de Oriente, comenzó a indagar en el legado de Zoroastro y ridió culto a diferentes dioses como el tirio Melkart o el babilonico Baal, demás de Apis e Isis. Consulto adivinos griegos, egipcios y caldeos. Y en Bactras, ciudad natal de Zoroastro, estuvo dos años estudiando la doctrina de los <<maestros de sabiduría>>. Allí oyó hablar de las enseñanzas de Buda y de los hombres santos que moraban a orilla del Ganges. Partió hacia la India y, al tiempo que conquistaba ciudades, fue asimilando a dioses como Krishna. Tras una victoriosa campaña, sus tropas, agotadas por tres años de lucha, se negaron a seguirle. Tuvo que replegarse y a los 33 años, en plena juventud, la muerte le dio alcance en Babilonia.