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Sexualidad

AMOR VENERIS

Aún más importante que le descubrimiento de los restantes ocho planetas del Sistema Solar y que la Teoría de la Relatividad, se encuentra el del clítoris

Tierra labrada de maravillas y misterios, el cuerpo de la mujer fue, en un tiempo,selva virgen. Y así como Cristóbal Colón halló América intentando llegar a las Indias, Mateo Renaldo Colón escribió en su De re anatomica (Venecia, 1559), según cuenta Federica Andahazi en la novela El anatomista, “¡Oh, América, mi dulce tierra hallada!”, tras descubrir ese pequeño órgano que dinamitaba el placer de la mujer: el clítoris. El Amor Veneris, como llamó Mateo Colón al apreciado ‘pene femenino’, fue descubierto durante el renacimiento, época de hallazgos pero también de dogmas religiosos: “¿Qué sucedería si las hijas de Eva descubrieran que llevan en medio de las piernas las llave106 Rominas del cielo y del infierno?”, se preguntaba Andahazi. Hoy todos conocemos la respuesta.

Guiado por el amor frustrado de una mujer, la puttana y ‘diabólica’ Mona Sofía, el reconocido científico Mateo Colón –a él se le atribuye el descubrimiento de la circulación de la sangre- comenzó a hacer conjeturas mientras examinaba cadáveres femeninos en la Universidad de Padua. Cuando se le encomendó curar a Inés de Torremolinos –alguna vez noble y después cabeza de un monasterio-, Colón diviso entre sus piernas “una perfecta, erecta y diminuta verga”. Primero pensó en hermafroditismo, pero al manipular el clítoris, el gesto de Inés se trasformó en “una mueca lasciva: la boca dejaba ver la lengua agitándose entre la comisura de los labios”.

Como las tragedias griegas, Mona Sofía, Inés y Mateo Colón murieron de la peor forma, pero el hallazgo del anatomista italiano significó para la mujer el poder llevar al límite la satisfacción sexual. Hoy sabemos que el glande clitoriano tiene el mismo número de terminaciones nerviosas que el del peneano; el clítoris – de hasta 6.3 cm de largo y 2.5 cm de diámetro- trasfiere toda la excitación a la vagina, permitiendo la estimulación erótica.. Rozarlo con el pene o los dedos logra excitar a la mujer  y, posiblemente, llevarla al orgasmo. “Voy por tu cuerpo como por el mundo”, dice Octavio Paz en Piedra de Sol, y entre el bosque húmedo de tu sexo busco con la lengua el amor veneris que nos permitirá por un momento abrir las puertas del Paraíso.