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ACASO

En el acaso de la calle el acaso de la muchacha rubia.
pero no, no es aquélla.
 
La otra estaba en la otra calle, en la otra ciudad, y yo era otro.
 
Me pierdo súbitamente de la visión inmediata,
estoy otra vez en la otra ciudad, en la otra calle,
y la otra muchacha pasa.
 
¡Que gran ventaja recordar intransigentemente!
Ahora tengo pena de nunca más haber mirado a otra
            muchacha,
y tengo pena de finalmente ni siquiera haber mirado a ésta.
 
¡Qué gran ventaja traer el alma vuelta del contrario!
Al menos se escriben versos.
Se escriben versos, se pasa por loco, y después por genio, si
            sucede.
¡Si sucede, o incluso sin suceder,
maravilla de las celebridades!
 
Iba yo dicieno que al menos se escriben versos…
Pero esto era al respecto de una muchacha,
de una muchacha rubia,
pero ¿cuál de ellas?
Había una que vi hace mucho tiempo en otra ciudad,
en otra especie de calle;
y hubo ésta que vi hace mucho tiempo en otra ciudad,
en otra especie de calle;
¿por que todas las remembranzas son la misma remembranza,
todo lo que fue es la misma muerte,
ayer, hoy, quién sabe si incluso mañana?
 
Un transeúnte mira hacia mí con una extraña ocasional.
¿Estaria yo por hacer versos en gestos y burlas?
Puede ser… ¿La muchacha rubia?
Es la misma finalmente…
Todo es lo mismo finalmente…
 
Solo yo, de cualquier modo, no soy el mismo, y eso es lo
                mismo también finalmente.
 
 
Alvaro de Campos.
 
 
 

ALVARO DE CAMPOS (FERNANDO PESSOA)

Alvaro de Campo es quizás el poeta más completo, y no casualmente escribe una oda a Walt Whitman. La de Alvaro de Campos es tambien una poesia omnívora, que busca llenarse de toda la materia y nunca saciarse. ‘Sentir todo de todas las maneras’ es una sentencia que repite y que condensa su elección abarcadora respecto de la realidad representada. En la voluntad de Alvaro de Campos se encuentran sin duda el indicio más verdadero de la vocación heterónima de Fernando Pessoa. En la voz de Alvaro de Campos percibimos la zona más desgarradra de la poesía pessoana, minada de punzantes contradicciones que hieren y gratifican en un mismo movimiento
 
SENTIR TODO
 
Sentir todo de todas las maneras,
vivir todo de todos los lados,
ser la misma cosa de todos los modos posibles al mismo tiempo,
realizar en sí toda la humanidad de todos los momentos
y en un sólo momento difuso, profuso, completo y longincuo.
 
Yo quiero ser siempre aquello con que simpatizo,
yo me vuelvo siempre, más tarde o más temprano,
aquello con que simpatizo, sea una piedra o un ansia,
sea una flor o una idea abstracta,
sea una multitud o un modo de comprender a Dios.
Y yo simpatizo con todo, vivo de todo en todo.
Me son simpaticos los hombres superiores por que son superiores,
y me son simpaticos los hombres inferiores por que son
                superiores también,
porque ser inferior es diferente de ser superior,
y por eso es superioridad para ciertos momentos de la visión.
simpatizo con algunos hombres por sus cualidades de carácter,
y simpatizo con otros porque carecen de esas cualidades,
y con tros incluso simpatizo por simpatizar con ellos,
y hay momentos absolutos orgánicos en que ésos son
         todos los hombres.
Sí, como soy rey absoluto en mi simpatía,
basta que ella exista para que tenga razón de ser.
Estrecho en mi pecho palpitante en un abrazo conmovido
(en el mismo abrazo conmovido)
al hombre que da la camisa al pobre que desconoce,
al soldado que muere por la patria sin saber qué es la patria,
y…
Y al matricida, al fraticida, al incestuoso, al violador de niños,
al ladron de caminos, al pirata de los mares,
al ratero de carteras, a la sombra que espera en las callejas-
todos son mi amante predilecta por lo menos una vez en la vida,
beso la boca de todas las prostitutas,
beso sobre los ojos de todos los souteneurs,
mi pasividad yase a los pies de todos los asesinos,
y mi capa a la española esconde la retirada de todos los
        ladrones.
Todo es razon de ser de mi vida.
(…)
 
 
Alvar de Campos
 

QUIERO QUE LOS DIOSES

Quiero que los dioses sólo que no me recuerden.
Seré libre -sin dicha ni desdicha-,
                   como el viento que es la vida
                   del aire que no es nada.
El odio y el amor iguales nos buscan; ambos
cada uno con su modo, nos oprimen.
                   A quien los dioses conceden
                   nada, tiene libertad.
 
Ricardo Reis (Fernando Pessoa)

RICARDO REIS (FERNANDO PESSOA)

La obra de Ricardo Reis puede situarse casi en las antípodas. Inbuido por un afán neoclasico, con sobre-abundancia de referencias mitológicas, no deja de repetir la austera situación del hombre, cuyo destino es un dibujo caprichoso de los dioses.
 
NO SOLO QUIEN NOS ODIA
 
No solo quien nos odia o nos envidia
nos limita y oprime; quien nos ama
                                   no menos nos limita.
 
Que los dioses me concedan que, desnudo
de afecto, tenga la fria libertad
                   de las cumbres sin nada.
 
Quien quiere poco, tiede todo; quien quiere nada
es libre; quien no tiene, y no desea,
               siendo hombre, es igual a los Dioses.
 
Ricardo Reis (Fernando Pessoa)

SI, DESPUES DE YO

Sí, después de yo morir, quisiera escribir mi biografía,
no hay nada más simple.
Tiene sólo dos fechas -la de mi nacimiento y la de mi muerte.
Entre una y otra cosa todos los días son míos.
 
Soy fácil de definir.
Vi como un réprobo.
Amé las cosas sin ningun sentimentalidad.
Nunca tuve un deseo que no pudiese realizar, porque nunca
enceguecí.
Incluso oír nunca fue para mí si no un acompañamiento de ver.
Comprendí que las cosas son reales y todas diferentes unas de
las otras;
comprendí esto con los ojos, nunca con el pensamiento.
Comprender esto con el pensamiento sería hallarlas todas
iguales.
 
Un día me dio sueño como a cualquier niño,
cerré los ojos y dormí.
Más allá de eso, fui el único poeta de la Naturaleza.
 
Alberto Caeiro   (Fernando Pessoa)
 

ALBERTO CAEIRO – (FERNANDO PESSOA)

La poesía de Alberto Caeiro es una protesta contra los devenires del intelecto. Lo único que tiene existencia real y es pausible de ser nombrado y enaltecido es la Naturaleza. Para esta voz, cualquier teoria social, moral o estetica es pretenciosa y ficticia. Mejor es andar descalzo de elucubraciones para poder pisar con pies húmedos la prédica del río, el motín de la montaña, el nectar del cielo.
 
 LA ESPANTOSA REALIDAD.
 
La espantosa realidad de las cosas
es mi descubrimiento de todos los dias,
cada cosa es lo que es,
y es difícil explicar a alguien cuánto me alegra eso,
y cuanto me basta eso.
 
Basta existir para ser completo.
 
He escrito bastantes poemas.
He de escribir muchis más, naturalmente.
Cada poema mío dice esto,
y todos mis poemas son diferentes,
porque cada cosa que hay es una manera de decir esto.
 
A veces me pongo a mirar una piedra.
No me pongo a pensar si ella siente.
No me pierdo llamándola mi hermana.
Pero me gusta ella por ser una piedra,
me gusta ella porque ella no siente nada,
me gusta ella porque ella no tiene ningún parentesco conmigo.
 
Otras veces oigo pasar el viento,
y pienso que sólo para oír pasar el viento vale la pena haber nacido.
 
Yo no se lo que los otros pensaran leyendo esto;
pero creo que esto debe estar bien porque lo pienso sin estorbo,
ni idea de otra personas para oirme pensar;
porque lo pienso sin pensamientos,
porque lo digo como mis palabras lo dicen.
 
Una vez me llamaron poeta materialista,
y yo me admiré, porque no juzgaba
que se me pudiese llamar cualquier cosa.
Yo ni siquiera soy poeta: veo.
Si lo que escribo tiene valor, no soy yo el que lo tengo:
el valor esta ahi, en mis versos.
Todo es absolutamente independiente de mi voluntad.
 
Alberto Caeiro.  (Fernando Pessoa)

LA OTRA

LA OTRA
 
Amamos siempre en lo que tenemos
lo que no tenemos cuando amamos.
El barco para, dejo los remos
y, uno a otro, las manos nos damos.
¿A quién doy las manos?
A la Otra.
 
Tus besos son de miel de boca,
son los que siempre pensé dar,
y ahora mi boca toca
la boca que soñe besar
¿De quien es la boca?
De la Otra.
 
Los remos ya cayeron en el agua,
el barco hace lo que el agua quiere.
Mis brazos vengan mi dolor
en el abrazo que finalmente pueden tener.
¿A quién abrazo?
A otra.
 
Bien sé, eres bella, eres quien deseé…
No deje la vida que yo desee
más que lo que puede ser tu beso
y poder ser yo él que te bese.
Beso, ¿y en quién pienso?
En la Otra.
 
Los remos van perdidos ya,
el barco va no sé para dónde.
Qué fresca tu sonrisa está,
¡Ah, mi amor, y lo que ella esconde!
¿Qué es de la sonrisa
de la Otra?
 
Ah, tal vez muertos ambos nosotros,
en otro río sin lugar
en otro barco otra vez solos
podemos nosotros recomenzar
que tal vez seas
la Otra.
 
Pero no, ni donde ese paisaje
está debajo de eterna luz eterna
te hallaré más que alguien en el viaje
que amé con ansiedad tierna
por ser parecida
a la Otra.
 
Ah, por ahora, idos remos y rumbo,
dame las manos, la boca, tu ser.
Hagamos de esta hora el resumen
de lo que no podemos tener.
En esta hora, la única,
sé la Otra.
 
Fernando Pessoa.